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En los bancos de las escuelas y las universidades, En el cotidiano trabajo de las fabricas y comercios, En el duro oficio de labrar la tierra, En las plazas, esquinas, bares y fiestas, En las tribunas y murgas, decimos: PRESENTES! Somos jovenes que damos la cara por la Argentina que queremos. Somos comunista porque vamos abrazados con el futuro, en busca de la liberacion nacional. Somos opositores a la sociedad capitalista que no tiene perspectiva para los jovenes y solo nos ofrece desilusion y explotacion. Somos duros contra el imperialismo por eso, estamos firmes con Chavez y Fidel... ...por mañanas de sol y socialismo.

lunes, 1 de septiembre de 2008



Carcel Comun a los GENOCIDAS!

Mártir comunista de la «democracia» argentina

Por José Ernesto Schulman

El crimen fue en Tucumán. En Tafí Viejo puntualmente. Y la historia merecería que todos los que proclaman su compromiso con la democracia (cualquiera fuere la concepción que tengan de ella) rindan en estos días el homenaje que se merece aquel joven tucumano asesinado por los esbirros de Bussi en los inicios de su campaña política, aprovechándose de la impunidad regalada por Alfonsín y el Pejota, que lo llevaría a la segunda gobernación de la provincia (la primera había sido con mandato militar y en pleno apogeo del baño de sangre dictatorial) y al momento de mayor bochorno para la «democracia» argentina: la legitimación de un genocida como gobernante «democrático». Hace un tiempo, y en Tucumán, su amigo Juanjo, me contó detalles de la historia. Fredy era un militante de la Juventud Radical y se había relacionado con la Fede por la común participación en la Coordinadora de Juventudes Políticas. Por entonces Juanjo era de la Fede y lograron un acuerdo conceptual sobre el tema de la deuda externa que Fredy se comprometió a llevar a debate en el seno de su organización, cosa que hizo en la primera oportunidad que tuvo, con la sorpresa de recibir la justificación típica de la «izquierda radical»: es justo lo que dices, pero no se puede dejar de pagar la deuda porque....Allí Fredy conoció en carne propia a donde podía llevar el posibilismo alfonsinista, entonces la «máxima creación intelectual» de los que decían entender los cambios habidos en la Argentina y el mundo. Pero no lo convencieron, no lo quebraron, no lo corrompieron. Fredy decidió que la lucha debía continuar en otro espacio y aceptó la invitación de incorporarse primero a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y luego a la Federación Juvenil Comunista. Y fue entonces, casi justo en esos mismos días, que se supo en Tafí Viejo la noticia de que Bussi llegaría con su campaña electoral hasta la ciudad ferroviaria por excelencia, donde estaban los talleres y donde la tradición de izquierda venía de lejos. Y fue él, precisamente él, quien se rebeló contra el posibilismo de los que decían que no se puede impedir que el fascista general actúe en política y quien más huevo puso en organizar la marcha de las Juventudes Políticas de repudio al fascismo. Y allí fueron los jóvenes comunistas, los de la Liga, los de la Coordinadora, y con ellos Fredy. Cuentan que el padre de Fredy, asustado por los peligros de la confrontación previsible, se acercó a la marcha y le pidió que salga de la columna a lo que Fredy respondió que nunca había estado en lugar tan adecuado y que no saldría de allí. El resto de la historia es conocida: la columna se acercó adonde se montaba la escena para el general, confrontó como pudo y en un momento los matones dispararon contra ella, hiriendo a tres compañeros. Dos se salvaron, pero Fredy agonizó en un sanatorio tucumano hasta noviembre. Como parte de la acción solidaria y de la lucha por enjuiciar a los asesinos, la Liga Argentina por los Derechos Humanos encomendó al doctor Carlos Zamorano, tucumano, ex preso político y radicado en Buenos Aires, que viajara a Tucumán a colaborar con las acciones judiciales y políticas, misión que Zamorano cumplió, como era de esperar. Fue al salir de visitar a Fredy en el sanatorio que el comentario fue inesperado: qué hermoso joven, fue lo único que pudo decir. Hermoso por sus facciones tan armónicas, hermoso por lo valiente, hermoso por lo heroico en el sentido que Julius Fucik le daba al término en su Reportaje al pie del patíbulo: héroes son los que hacen lo que hay que hacer en beneficio de la humanidad, no importa la situación ni los peligros. Hacer lo que hay que hacer. ¿Y por qué cayó sobre los hombros de un joven comunista el hacer lo que se debía, es decir, salir a enfrentar al fascismo? Porque los que tenían los medios para hacerlo sin peligro, los que contaban con la mayoría en el Congreso Nacional y la Legislatura Provincial, los que ejercían la Presidencia de la Nación y la Gobernación de la Provincia no lo hicieron. Conciliaron con el fascismo como habían hecho en 1975 cuando aparecieron los de la Triple A y ellos ordenaron el Operativo Independencia (cuando firmaron los decretos de «aniquilamiento de la subversión»), como hicieron el 24 de marzo y cada vez que se tuvieron que enfrentar de verdad con el núcleo duro del poder y su referencia imperial. Ahora que el bussismo parece terminado, reemplazado casi totalmente por una variante del kirchnerismo, la de Alperovich, conviene recordar que el sistema político tucumano es cómplice de su ascenso, como la rigurosa impunidad que protege a los asesinos de Fredy lo confirma. Si la claudicación de Semana Santa pareciera ser el símbolo más contundente de la defección democrática del progresismo, la muerte de Fredy en combate contra el fascismo en proceso de legitimación democrática debería ser uno de los signos más poderosos de una identidad que ha hecho de la defensa de la democracia uno de sus valores fundantes. Una democracia que se despliegue en las calles y se haga realidad en el protagonismo popular lejos de la miseria del clientelismo y las componendas con el poder maquilladas mediáticamente. Exactamente como lo soñaba Fredy aquel día de agosto tucumano, hace ya veinte años.

Nota publicada en Nuestra Propuesta en 2007 a 20 años del asesinato del Camarada Fredy Rojas, escrita por Por José Ernesto Schulman.

lunes, 25 de agosto de 2008

El traductor Chino del Che


(Por Nyliam Vázquez, de Juventud Rebelde) En el año del aniversario 80 del natalicio del Guerrillero Heroico, Huang Zhiliang recuerda su primer encuentro y otras jornadas de trabajo.

BEIJING.— No puedo negar que Huang Zhiliang es uno de los amigos chinos con quien más me agrada conversar. Está acostumbrado al bombardeo de preguntas. Acompañarlo en su vuelta al pasado permite vivir pasajes ocurridos hace más de 40 años. Entonces, la generación a la que pertenezco ni soñaba habitar nuestra Isla.

Pequeño, con el cabello totalmente blanco, inquieto y a la vez con una mirada llena de paciencia, Huang coloca su carpeta de apuntes sobre la mesa. Frente a nosotros, en uno de los salones de la Embajada cubana en Beijing, una imagen de Fidel en la concentración popular de la que salió la Primera Declaración de La Habana. Esta se convierte en vehículo perfecto para iniciar el viaje.

Huang Zhiliang fue el intérprete de la primera delegación gubernamental de la nación asiática que visitó Cuba, dos meses antes de que la Mayor de las Antillas se convirtiera en el primer país de América Latina en reconocer a la República Popular China. Fueron recibidos por el entonces presidente del Banco Nacional de Cuba, Ernesto Guevara de la Serna.

«El Che fue el primer líder revolucionario cubano al que yo conocí, en julio de 1960. Nos recibió en la escalerilla del avión y esa fue la primera sorpresa. Sabía de Guevara por revistas y periódicos, pero para mí fue un gran honor conocerlo personalmente», dice Huang.

«Nos recibió en calidad de Presidente del Banco Nacional de Cuba, máximo jefe del terreno económico-comercial, y nos atendió durante una semana. Constaté que gozaba de gran prestigio ante el pueblo cubano. En cada acto o visita, la gente lo aclamaba, lo aplaudía, lo llenaba de cariño. Pero él siempre muy modesto, cuando lo halagaban —y en esos días no faltó ocasión— invariablemente decía que todo el mérito era de Fidel. Parecía que nunca tenía palabras suficientes para exaltar al líder de la Revolución Cubana».

Huang quiere seguir un orden lógico, pero los recuerdos lo asaltan. Estudió español en el Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing y desde entonces no ha dejado de usar nuestra lengua. Cada frase logra revivir instantes imperecederos para este amigo chino, quien entonces era un veinteañero y hoy es un joven de 76.

«Me impresionó mucho que, cuando se fue a firmar el documento gubernamental entre ambos países, Guevara solo escribió Che. Nos quedamos atónitos, esperábamos ver su nombre y apellidos, como era costumbre. Se sonrió y nos mostró el billete con su firma emitido por el Banco Nacional de Cuba como prueba de que aquellas tres letras eran absolutamente legítimas.

«Creo que le gustaba su apodo y por eso en cualquier documento oficial escribía “Che”. En esa ocasión nos contó que había sido un honor para él que el pueblo cubano y Fidel le otorgaran la condición de ciudadano cubano. Nos dijo que aunque la Constitución le otorgaba derechos, él no aspiraba a ningún privilegio».

Traductor de la leyenda

Huang Zhiliang confiesa que le interesa mucho que las jóvenes generaciones no olviden la historia, porque eso sería muy peligroso.

«En Cuba se ha hecho muy bien. Se ha educado a los jóvenes y ellos defienden la Revolución. Debemos aprender mucho de Cuba en ese sentido», apunta.

Inicio otra ráfaga de preguntas a las que responde con cadencia de maestro.

—¿Cuáles eran las diferencias entre el Che de las actividades oficiales y el de las informales?

—Fue toda una semana de compartir en diversos espacios y yo fui el traductor de todas las reuniones. Siempre fue muy cercano y nos mostró su simpatía y amistad.

—¿Era muy complicado llevar al chino lo que decía el Guerrillero?

—Tengo que confesar que traducir sus artículos es mucho más difícil, porque a mi juicio son muy profundos, llenos de conceptos. La traducción entonces no fue compleja, porque él sabía que yo solo era un extranjero que había aprendido español y no usaba palabras difíciles. Realmente fue muy cuidadoso y respetuoso. Siempre me sentí muy cómodo trabajando con el Che.

«En una de las reuniones cometí un error. Se hablaba de la colaboración militar de China y Cuba. La parte china habló del envío de bazucas, pero yo traduje mal. Dije: “Podemos ayudar con basura”.

«El Che comenzó a reírse y enseguida apuntó: “La basura al basurero... querrás decir bazucas”, continuó la carcajada. Yo respiré aliviado».

—¿Cómo era el tono de voz del Che?

—A pesar de los años en Cuba, tenía un marcado acento argentino, porque ustedes hablan muy rápido y diferente del resto de los países latinoamericanos. Recuerdo que su voz era un poquito más ronca que la de Fidel. Hablaba muy suave.

Una noche entrañable

«Al tercer día de la estancia en Cuba Guevara invitó al jefe de la delegación a una cena familiar en su casa. En esa ocasión fuimos solo el Viceministro y yo, como intérprete.

«Ya sentados en el comedor, dispuesto en una esquina del mismo salón, apareció una señora y entonces el Che declaró que esa cena tenía dos motivos: primero agasajar a los amigos chinos, segundo, despedir a su madre, quien regresaba a Argentina. Sus palabras nos conmovieron, porque es el tipo de acto que solo compartes con los más íntimos. Yo me sentí privilegiado. Fue todo muy familiar».

Recuerda exactamente cada plato degustado. También que nuestro Che, junto a su esposa Aleida, se levantaban constantemente de la mesa para servir y atender los pequeños detalles.

Durante esa noche, según cuenta quien luego fuera embajador de China en varios países latinoamericanos, se habló mucho de la infancia y la juventud del Che. Ernesto Guevara se mostró muy cariñoso con su madre, a quien le sirvió y cortó la carne en varias ocasiones. Esos gestos le llamaron mucho la atención.

«Adoraba a su madre. Nos contó que a causa del asma no pudo ir a la escuela, así que fue ella quien lo educó. Guevara afirmó durante la velada: “Todo lo bueno que yo tengo me lo dio mi mamá, excepto una cosa: el asma”, luego soltó una carcajada y un guiño a su madre.

«Más adelante dijo en broma: “Según la norma moral soy un hijo malo, porque abandoné a mi familia”. El jefe de la delegación china apostilló: “Usted es un hijo revolucionario y su madre es una heroína”.

«Luego llegó su hija Aleidita, quien nos acompañó un rato. El Che la cargaba y la mimaba. Ella nos llamó tíos, con una familiaridad que nos impresionó. Solo cuando dejó a la pequeña en la cama, el Presidente del Banco Nacional de Cuba se sentó tranquilamente a conversar», comenta Huang y luego comparte esa mezcla de asombro y ternura que lo embargó entonces y con la que ahora arropa estos recuerdos...

«Fue muy sorprendente, porque él era un guerrillero revolucionario, había luchado mucho, había enfrentado la posibilidad de la muerte, propia y ajena. Debía ser un hombre de corazón duro, según mi concepción. Nunca pensé que el temido Comandante Guevara fuera tan cariñoso, un hombre muy sentimental: humano».

El héroe romántico

Cuenta, además, que el día en que se firmó el convenio trascurrió muy distendido. Según dijo se hicieron bromas y mientras conversaban el Che con total desenfado dibujaba un gallo en papel.

«Ese último día nos recibió Fidel. Entonces estaba muy resfriado y casi no nos puede recibir. Finalmente, como a las 8:00 p.m. un auto nos recogió y nos llevó hasta Cojímar. Luego supe que la casa en la que vi por primera vez al líder de la Revolución Cubana había pertenecido al escritor Ernest Hemingway. Esa también fue ocasión de conocer a Celia Sánchez. Ella nos recibió en la puerta, uniformada, como un soldado. Conversamos con Fidel largo rato...».

«Tras el regreso de la comitiva china me quedé en la Isla como parte de la delegación comercial permanente que daría cumplimiento a los acuerdos recién firmados. Luego, el Presidente del Banco Nacional encabezó la primera delegación del Gobierno Revolucionario cubano que visitó China.

«A su regreso nos mencionó lo mucho que le habían impresionado los niños chinos por sus caritas redondas y cachetes rojos, señal de buena alimentación. Le parecieron muy simpáticos. También nos dijo que al llegar a Shanghai, tras su paso por Beijing, cayó enfermo, pero no por el cambio de clima o el cansancio, sino por nostalgia. El paisaje costero que divisaba desde la ventana del hotel le recordó Buenos Aires. Por eso digo que era un hombre muy sentimental, muy humano y no un guerrillero de corazón duro.

«Esto me lo contó un amigo mío, quien fue su traductor durante esa estancia aquí», me alerta Huang:

«Durante el viaje a Shanghai, que entonces demoraba más de 20 horas, Che pidió al intérprete, Liu Xiliang, que le enseñara a jugar el ajedrez chino, muy diferente al occidental, por cierto. Después de aprender los rudimentos, jugó con mi compañero. Primero perdió, pero al día siguiente ya podía ganarle. Era muy inteligente».

Che: un hombre inmortal

«En otra ocasión fui traductor de una delegación militar que visitó Cuba, encabezada por el jefe de la aviación china. En aquel entonces ya el Che era Ministro de Industrias y no tenía por qué recibir a una comitiva con estas características, sin embargo lo hizo con agrado.

«En otra ocasión Guevara nos invitó al Ministerio de Industrias. Durante la cena entró un oficial y le dijo algo casi al oído. Noté que el rostro se transformó y que casi corrió a la ventana. Nos llamó para que nos asomáramos. Una enorme columna de fuego y humo se alzaba en un punto de la ciudad: habían atentado contra la tienda El Encanto.

«Debemos aplastar a los contrarrevolucionarios. Ellos no nos dejan vivir y nosotros no podemos dejarlos vivir, dijo el Che. En ese momento comprendí muchas cosas, especialmente la posición cubana frente a quienes pretendían destruirles. Le admiré más».

Hemos pasado juntos un largo rato sin parar el diálogo. Suena el teléfono... Su esposa lo llama, tal vez para almorzar. Huang Zhiliang se disculpa. Antes de ubicar bajo el brazo su carpeta, concluye:

«Si pudiera hablarle hoy al Che le mostraría mi admiración y apoyo, porque los ideales son los mismos aunque la lucha armada no sea la vía más adecuada en este momento.

«Che es un hombre inmortal, abnegado, desinteresado e internacionalista: perfecto. Creo que merece la admiración de todo el mundo y debe seguir siendo ejemplo».

Tito Messiez, presente ahora y siempre



(Por el Comité Provincial de Santa Fe del PC) Este 22 de agosto, se cumple otro aniversario del secuestro y desaparición de nuestro camarada militante Tito Messiez. Su ejemplo de lucha, su entrega para con la causa revolucionaria hasta su último aliento, su conducta de vida son una referencia incuestionable a seguir para las jóvenes generaciones de comunistas y del campo popular y revolucionario en su conjunto.

Quienes lo “chuparon” aquel 22 de agosto de 1977 a la salida de la imprenta La Manija, sólo merecen la cárcel común y el más enérgico repudio de parte de todos los que sostenemos que este sistema de miseria y explotación debe quedar en el pasado.

Denunciamos la lentitud favorable a los genocidas de parte de la Justicia Argentina, en todos sus niveles, ya que creemos que este mecanismo es una nueva forma de impunidad. Al mismo tiempo valoramos los juicios que se llevan a cabo contra los desaparecedores militares, civiles, y eclesiales.

Llamamos a nuestro pueblo a ser parte de la lucha de América Latina en un sentido de liberación nacional y social, que rompa las cadenas con el imperialismo.

Ayer y hoy los responsables de la muerte y la tortura tienen los mismos jerarcas y desde el Partido Comunista somos concientes de que sólo la construcción de una verdadera Alternativa Política puede poner al pueblo y los trabajadores en el camino de las transformaciones profundas.

Junto a Tito Messiez, seguimos bregando por la contrucción del Socialismo en este nuevo siglo.

jueves, 21 de agosto de 2008


Viene la madre de las batallas



(Por Marcos Domich, dirigente del Partido Comunista Boliviano)
Un análisis del triunfo logrado por Evo Morales en el referendo revocatorio. Desafíos y perspectivas.
Como habíamos pronosticado: el 10 de agosto no se ha producido «la madre de las batallas». Pero tampoco hay que minimizar el espectacular triunfo de las posiciones populares y revolucionarias que abogan por el cambio y por la continuidad del gobierno popular de Evo Morales. La derecha ha salido muy mal parada, ha perdido dos prefecturas (Cochabamba y La Paz) y en el cómputo nacional el pueblo le ha propinado una zurra nunca vista. El Sí por Evo se ha impuesto en siete departamentos y ha tenido un avance notable en los dos que no logró ganar.
En Santa Cruz ha obtenido un respaldo de, prácticamente, el cuarenta por ciento, y un poco más en el Beni. Apuntamos que el «primer impacto» mediático, que cuenta mucho, fue una distorsión total. Conforme avanzaban los recuentos, el supuesto éxito de la derecha se iba disipando. La Prensa fue más honesta y rectificó resultados con mayor objetividad.
Por la continuación de la política del presidente Evo Morales ha votado casi el 68 por ciento del electorado. Casi nada hay que añadir a la contundencia de esta cifra. Habla por sí sola y hay que leerla en sus diversos alcances y significados. En primer lugar se destaca el hecho de que el Sí por Evo muestra un incremento general respecto de su votación en diciembre del 2005. Del 53, 7 por ciento, ha subido más de quince puntos. En algunos departamentos la progresión ha sido simplemente espectacular. Tales los casos de Pando y Tarija. Además de la victoria aplastante del altiplano (La Paz, Potosí y Oruro, ochenta por ciento) ha ganado en Cochabamba y Chuquisaca. Esto merece un comentario adicional.
Reyes Villa ha sufrido un humillante castigo, resultó el prefecto más repudiado. ¿Y Chuquisaca? ¿No era que no le permitirían llegar a Evo? ¿Quiénes? ¿Los que hablan a nombre de una «mayoría» y golpean a quechuas inermes, y bloquearon la Asamblea Constituyente? Ahora quieren referendo por la capitalidad. Creen que podrían ganarlo. En pedir no hay engaño; pero no en hacerse los tontos.
Llamado al diálogo
Evo ha actuado correctamente llamando al diálogo y dando todas las facilidades para realizarlo. La respuesta de derecha -que pasó de la desesperación a la furia- se expresó en la broca voz del prefecto de Santa Cruz. No se resignan a la derrota y seguirán con la cantinela acerca de la «dictadura, la democracia, la «devolución» del (Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), la autonomía», etcétera. Pero no hay que moverse a engaño. La razón real está en que sus planes contrarrevolucionarios, implican rendición de cuentas al imperio. El investigador Atilio Borón cita la cifra de 124 millones de dólares de libre disponibilidad y entregados por Usaid, sobre todo a los prefectos de la «media luna»; incluso como reserva para las acciones separatistas. La filial de la CIA, la National Endowment for Democracy (DEN), ha entregado 600.000 dólares para «cursos democráticos», es decir, para enrolar agentes subversivos, para terroristas que se sumarán a los paramilitares que ya actúan en el Oriente.
Todo está claro; la derecha, pulverizada en las urnas y aplastada políticamente, fracasada en la liquidación de Evo y sin fuerzas para el golpe de Estado, no le queda sino el camino de la confrontación violenta y la secesión. Esa será la «madre de las batallas». Hay que prepararse para ella logrando la mayor unidad patriótica posible y no hacer concesiones ni realizar compromisos, como los que se dieron al inaugurar la Asamblea Constituyente. En su discurso de la noche del domingo Evo dijo dos cosas muy importantes: que continuará el proceso de cambios y que el triunfo alcanzado era una reafirmación del proceso de cambios en América Latina. Formó parte de este discurso el cierre con algo que marca, sin duda, el rumbo que tomará el proceso político:
¡Patria o Muerte!

miércoles, 20 de agosto de 2008



Mella, el militante, los ideales

LÁZARO PINO

El legado político de Julio Antonio Mella guió a otras generaciones de cubanos que años después llevaron a cabo la gesta que condujo a la plena independencia y soberanía de Cuba.
"Joven, bello e insolente, como un héroe homérico". Así describió Pablo de la Torriente Brau a Julio Antonio Mella, sin dudas, el símbolo más elevado de una generación cercenada en la apoteosis de su fogosidad juvenil. Él, Antonio Guiteras, Rubén Martínez Villena y el propio Pablo, son cuatro de los pilares sobre los cuales despierta el nuevo siglo cubano de aquel letargo de la ignominia, que mutiló el proyecto martiano de república y patria, de unidad y cultura.

En las páginas más elementales y simplistas de la historia de Cuba, la imagen de Mella suele circunscribirse a su presencia en el momento fundacional del primer Partido Comunista en la Isla —constituido en 1925—, junto a algunas pinceladas de su quehacer como líder emergido de las aulas universitarias. En la narración de aquel primer hecho, habitualmente se menciona la convergencia, en ese instante, de Mella y Carlos Baliño, quien había acompañado a José Martí en la creación del primer partido cubano creado en 1892 para juntar a los patriotas en la lucha por la libertad de Cuba y Puerto Rico: el Partido Revolucionario Cubano.

Sin embargo, de manera usual, tal confluencia se presenta más como una continuidad recuperadora desde el pasado —no sin razones: recordemos que aquella República instalada hacía poco más de dos décadas era la negación más absoluta del apotegma martiano de que su ley primera fuese "el culto a la dignidad plena del hombre"—, que como un emerger continuador hacia el futuro. Y esa emergencia que apunta a lo por venir, traslucida en esa ocasión fundacional, tiene en Mella, en su tránsito fulminante desde el liderazgo estudiantil habanero hasta adalid del movimiento revolucionario continental, una de las expresiones más sublimes de la vocación militante, en su sentido más puro y consecuente.

Mella descendió de la Colina universitaria para adentrarse en el sentir del pueblo, de los trabajadores y acompañado, remontar los límites de la Historia. Desde antes —y como siempre ocurre con este tipo de seres, hombre-héroe, hombre-mártir-, por ciertos resquicios extraños, incomprensibles, llega la prefiguración de su destino. Sutilezas o predestinaciones.

"Además de llorar o sublimizarme, con las grandes obras de belleza, gusto de improvisar arengas vehementes. Más de una vez en mi locura, me he creído frente a un ejército y lo he arengado vibrantemente. Otras veces he pronunciado solo largos discursos cual si estuviera en el Parlamento, defendiendo alguna ley grata a mi espíritu", anota en su diario el 16 de abril de 1920, durante su primera estancia en tierra mexicana. Será así, justamente, como lo verá Lezama Lima, durante una manifestación en el Parque Zayas, en marzo de 1925; y así lo reflejará en las páginas de Paradiso —bautizado Apolo, certeramente—, en todo su ímpetu y fuerza, al frente.

Hierve el pensamiento, con una violencia solo comparable con el deseo de esa edad: estalla más allá del cuerpo mismo, que queda estrecho, en una fiebre. En México, en medio de la nostalgia por la patria — añoranza de amores, amigos, fiesta, suelo-, el combate entre instintos y pasiones, "el constante soñar para hacer triunfar mis ideales":

"Ver unidas a las Repúblicas hispanoamericanas para verlas fuertes, para verlas respetadas, dominadoras y servidoras de la libertad, diosa.

"He allí mi ideal", confiesa el 7 de mayo, también de 1920.

Junto al ideal, la decisión: "Y siempre en la lucha, hasta que llegue el tiempo, que llegará. No importa cuándo. ¡Es mío!", escribe cuatro días más tarde.

A finales de 1922, esa determinación ya se ha hecho realidad, en la fundación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Pero lo más sorprendente, a la luz del tiempo, es la vorágine —como un relámpago, lo definió alguien, con exactitud—, el torrente de un estudiante que, exactamente tres años después de aquellos arrebatos de sinceridad y premoniciones en su diario, y solo a cinco meses de la creación de la FEU, se dirige al proletariado en un manifiesto, llamándolo a la unidad, a la fortaleza y ofreciendo la hermandad y el abrazo del estudiante; "así unidos marcharemos a la conquista del Ideal".

En noviembre de 1923, otro antecedente colosal en esa travesía desde una militancia estudiantil, hacia una social y política: la creación de la Universidad Popular José Martí, instituida sobre dos principios esenciales, "el antidogmatismo científico, pedagógico y político y la justicia social"; abierta a la renovación permanente, según las necesidades que vaya requiriendo el empeño fecundo de "formar en la clase obrera de Cuba y en cuantos acudan a sus aulas, una mentalidad culta, completamente nueva y revolucionaria". En su plan de estudios y claustro, Mella será incluido — ¿podría no serlo?— como profesor de Historia de la Humanidad y de Cuba.

La creación de esta universidad, era continuación coherente del primero de los deberes del estudiante, aprobados por aclamación, un mes antes, en la declaración del Primer Congreso Nacional de Estudiantes, redactada por Mella: "divulgar sus conocimientos entre la Sociedad, principalmente entre el proletariado manual, por ser este el elemento más afín del proletariado intelectual, debiendo así hermanarse los hombres del Trabajo, para fomentar una nueva sociedad, libre de parásitos y tiranos, donde nadie viva sino en virtud del propio esfuerzo". Es la certeza —declarada en una misiva de inicios de 1924—, de que "la Reforma Universitaria es parte de una gran cuestión social, por esta causa, hasta que la gran cuestión social no quede completamente resuelta, no podrá haber Nueva Universidad".

Este es el Mella que llega a la fundación de la organización política comunista, el 16 de agosto de 1925, marejada cubana de un estremecimiento que recorrió al mundo en 1917, desde el imperio de los zares. Por eso su presencia allí es anticipo de futuros, madurez en medio de la juventud: precursor, adelantado. Casi inmediatamente, al año siguiente, vendrá el exilio, luego de aquel episodio que lo eleva en la altura del estoicismo, su huelga de hambre de diciembre de 1925, en protesta contra un proceso judicial y prisión injustos.

El sentido de la militancia en Mella se abrirá entonces, con mayores bríos, a una dimensión internacional. Será México el principal escenario de sus acciones, y las organizaciones revolucionarias de ese país, espacio para su actividad militante. Allí fundará, continuidad martiana, la Asociación de los Nuevos Emigrados Revolucionarios de Cuba. Hasta allí lo seguirá la garra y la saña, convertida en disparo en la oscuridad, por la espalda, el 10 de enero de 1929.

Lo escrito entonces, ante el asesinato, confirma aquel devenir tempestuoso del joven, de las aulas a la vida: "Julio Antonio Mella, líder estudiantil y obrero que con sus arengas vibrantes o con sus escritos sencillos sin retóricas ni metáforas, pero enérgicos y viriles había descubierto ante el proletariado continental la odiosa tiranía imperante en Cuba, poniendo de manifiesto innumerables crímenes cometidos por la feroz dictadura machadista; el luchador incansable que a martillo y coraje quiso crear nuestros derechos de hombres: es el gladiador inmortal que con sus grandezas y hazañas servía de proverbial enseñanza y de saludable encomienda a las generaciones actuales", escribió Teodosio Montalbán, uno de sus compañeros en tierra mexicana, miembro del Directorio Estudiantil Universitario de 1927.

La declaración del Partido Comunista Cubano ante el hecho, escrita por Villena, comenzaba reconociendo la insuficiencia de las palabras "para decir el dolor de una clase, la angustia de un pueblo, la tristeza y la cólera de los oprimidos. Los trabajadores de Cuba, de América y del mundo, están de duelo porque ha caído un luchador valiente, fuerte y necesario". Inaugurador del martirologio cubano del siglo XX por la libertad y la justicia, su grito gigantesco y magnífico —nuevo grito de mártir, como él mismo había titulado un folleto en que daba a conocer a las víctimas todas del tirano—, es la síntesis de una vocación militante revolucionaria, que trascendió desde las organizaciones estudiantiles, hasta el empeño de la transformación social: "¡Muero por la Revolución.

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Fuente: EXCLUSIVO,
16/08/08

Viva la Revolucion Sandinista!!!!

El Negrito Avellaneda militante de la Federación Juvenil Comunista.

El Negrito Avellaneda , militante de la Federación Juvenil Comunista. Secuestrado a los quince años de edad por el Ejército Argentino el 15 de abril de 1976, su cadáver apareció flotando cerca de Montevideo. A pesar de ser identificado, su cuerpo fue robado por el Ejército Uruguayo que lo mantiene desaparecido. El 27 de abril de 2009 comienza el juicio que además de su familia, tiene como querellantes al Partido Comunista y a la Federación Juvenil Comunista.

negrito avellaneda parte 1

negrito avellaneda parte 2

Genocidio israelí en Gaza (EEUU y UE complices)

Bolivia para todos

El origen de las farc - RIOCHIQUITO

Intervencion diputado laborista en el parlamento britanico MASACRE DE GAZA


La fundación de la Federación Juvenil Comunista viene de la mano de la del Partido. Nos situamos en la Argentina de principios del siglo XX, en tiempos en que se producía una escisión en el III Congreso Extraordinario del Partido Socialista (PS), que dio origen, impulsado entre otras razones por la reciente Revolución rusa, al Partido Socialista Internacional (PSI, que más tarde se llamó Partido Comunista), el 6 de enero de 1918. La creación del Partido Comunista fue un acto de rebeldía, fundamentalmente juvenil, contra el reformismo de un Partido Socialista que había abandonado la lucha por la revolución hacía tiempo y que se sumó a la oligarquía en su política pro-británica en la 1º Guerra Mundial.

La Federación de Juventudes Socialistas, de donde habían surgido los principales dirigentes del PS se suma a la creación del PSI, y acompaña al movimiento de la Reforma Universitaria de 1918. Finalmente, la fundación de la Federación Juvenil Comunista tiene cita el 12 de abril de 1921.

En seguida se organizan centros juveniles en los barrios, y en mayo aparece el primer periódico: "Juventud Comunista". En estos primeros pasos de organización, la vida parlamentaria se desarrolla mucho, tal vez quitándole cierta fuerza a los movimientos populares. Pero la gran crisis del Capitalismo de 1929 impulsa la línea de "Clase contra Clase" de la III Internacional Comunista, que nos influye aproximadamente hasta 1936. Dentro de este marco, el Partido y La Fede se insertan fuertemente en el movimiento Obrero y, con "Insurrexit", agrupación universitaria comunista, el marxismo revolucionario se instala como una corriente con perfil propio en el Movimiento Estudiantil. Son los años de mayor penetración del proyecto comunista en la clase obrera: las huelgas petrolera, de la carne, de la madera y de la construcción son algunas de las grandes batallas que los comunistas dirigen contra el capital imperialista y la dictadura surgida del golpe del ´30.

Para el año 1936 comienza la Guerra Civil Española y el avance del fascismo en el mundo. Esto vuelca al movimiento comunista internacional con muchísima fuerza a la lucha contra el fascismo y la articulación de frentes antifascistas. Esto logró oponerle una fuerza importante a los avances del fascismo en el orden mundial. La Fede en todo el país realizó grandes trabajos de agitación, con pintadas, volanteadas o con compañeros que simplemente se paraban en las esquinas sobre un cajón a dar discursos contra el fascismo, por la República Española, hasta que la policía los arrestaba o hasta que lograban evadirla y vuelta, a las cuatro o cinco cuadras, a poner nuevamente el cajón, y sobre él al compañero y con él la arenga, el mensaje a nuestro pueblo. En esos años La Fede también impulsa las llamadas "Transformadas", clubes barriales donde se desarrollan actividades para la difusión del antifascismo y de tipo recreativo (bailes, biblioteca, etc.), todo cargado de un fuerte sentimiento antiimperialista. Para el ´43. con la CGT partida en dos, desde la Secretaría de Trabajo de un gobierno golpista, Perón empieza a dar respuesta a los reclamos del Movimiento obrero, trabajando con cada uno de los sindicatos por separado, para ganarlos para un proyecto de capitalismo distributivo y pacto social. El Partido y La Fede se pronuncian contra el golpe de estado del ´43 y libran durísimas batallas por la supervivencia ante un estado represor y con fuerte operatoria política al mismo tiempo.

Los esfuerzos de la táctica del frente antifascista llevaron a que caractericemos a Perón como fascista, lo que resultó un error que nos llevó a unirnos con sectores socialistas, radicales y conservadores antifascistas en la Unión democrática para disputar las elecciones del ´46 con Perón. Esto nos impidió parar una alternativa revolucionaria ante los proyectos liberales y de tercera posición, lo que posibilitó que el peronismo nos disputara la inserción en el movimiento obrero y popular.

Esta caracterización se sostenía, entre otras cosas, por la política represiva del gobierno peronista contra los comunistas: en poco tiempo, cayeron presos alrededor de dos mil camaradas y el movimiento estudiantil fue duramente reprimido.

Nuestras apreciaciones sobre esta etapa fueron revisadas en profundidad en el congreso partidario de 1986, cuyas conclusiones determinaron que habíamos "desligado la táctica del momento, de la estrategia revolucionaria" y fue en ese mismo congreso en donde realizamos lo que se conoció como el viraje revolucionario.

En los años subsiguientes al golpe gorila que hizo caer a Perón, encontramos el gran crecimiento de La Fede en el Movimiento Estudiantil. En 1958 con el gobierno de Frondizi, comienza la lucha contra el Articulo 18 ("laica o libre), que era una ley que permitía la apertura de universidades privadas, y el otorgamiento de títulos por parte de entidades educativas también privadas. Por la laica peleábamos, junto a los docentes, en todos los colegios y universidades del país. En ese momento se crean la FEMES (Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios) y la CAES (Coordinadora Argentina de Estudiantes Secundarios), que eran dirigidas mayormente por compañeros de La Fede, al igual que la FUA (Federación Universitaria Argentina), lo que nos llevó a tener, sin lugar a duda, un papel preponderante en esta lucha. Miles de círculos de La Fede se formaron en ese momento. Sin embargo, este conflicto lo perdimos y la ley se sancionó.

Esta lucha dejó un saldo organizativo muy positivo de los estudiantes. La Fede, con una política antiimperialista y con un fuerte sentimiento internacionalista, se manifestó, con los estudiantes, contra del desembarco de los yanquis en santo Domingo, y en apoyo a Cuba, organizando importantes movilizaciones.

Con el golpe de Onganía en el ´66, hubo una impresionante protesta estudiantil, con varias escuelas y facultades tomadas, que terminó con "La noche de los bastones largos". Se va acumulando bronca, en un marco de organización estudiantil, en el cual La Fede jugaba un papel de conducción decisivo. En las ciudades en las cuales los estudiantes vivían en comunidades, es donde la idea de la unión obrero-estudiantil se hace más fuerte, y la resistencia a la dictadura es más aguerrida, culminando con el Rosariazo y el Cordobazo en 1969.

Posteriormente, el Partido impulsa el "Encuentro Nacional de los Argentinos" donde participan sectores de los partidos tradicionales y algunas figuras legendarias como el gringo Agustín tosco. El ENA no consiguió quebrar la maniobra política de parar las luchas con el llamado a elecciones pero quedó en la historia por haber generado la celebre consigna "El pueblo unido jamás será vencido", que dio la vuelta al mundo, como bandera de los que resistimos.

Es también La Fede una de las principales organizaciones promotoras de la "Coordinadora de Juventudes Políticas", formada en medio de las luchas contra la dictadura de Onganía, que constituyó una de las más importantes expresiones de unidad de la izquierda de aquellos años. Desde principios de los ´60 con el impacto de la Revolución cubana (´59), la traición del gobierno de Frondizi (´58) y la represión creciente que asolaba el país, surgieron nuevas organizaciones de izquierda, fundamentalmente juveniles. Algunas por dentro de los partidos tradicionales (la Juventud radical y la Juventud peronista), y otras por fuera incluso de la izquierda tradicional. Es entre 1969 y 1973 cuando casi todas estas fuerzas consiguieron mantener un grado de unidad que fructificó en los avances logrados al interior de la FUA y una serie de acciones que impactaron el escenario político nacional, como la impresionante movilización en repudio al golpe de estado en Chile que marcó acaso el pico más alto de la movilización política de la izquierda de esos años.

Las diferencias del proyecto político fueron debilitando a la Coordinadora que llegó hasta el golpe del 24 de marzo, luchando contra él públicamente, solo sostenida por La Fede y la Juventud radical. La Juventud guevarista (del PRT/ERP) no la llegó a integrar formalmente nunca y la Juventud Peronista de las regionales (de Montoneros) se retiró cuando esa fuerza pasó a la clandestinidad. La división de la Coordinadora de Juventudes Políticas grafica el drama de una generación capaz de gestar los mayores actos de impugnación activa al sistema capitalista en Argentina pero que no pudo superar la herencia de división que arrastra la izquierda. El rito de autoproclamarse vanguardia por cada uno de las fuerzas existentes dificultó aún más la construcción en común de un proyecto revolucionario que superara el reformismo del Partido comunista de aquella época, el vanguardismo armado de PRT/ERP y el seguidismo a un proyecto burgués como el peronista de Montoneros.

Así fue que de la alegría del ´73 llegamos a la tragedia colectiva del ´76 con sus miles y miles de víctimas, mayoritariamente jóvenes.

Aún en las duras condiciones que impuso la dictadura y con el problema de línea del partido de sobrestimar las diferencias entre los militares y debilitar la unidad de la izquierda, La Fede de esos años juega heroicas batallas para recuperar los presos y desaparecidos de las garras de los genocidas. Fueron miles los comunistas perseguidos, cientos de presos, desaparecidos y asesinados por la dictadura. La lucha por los derechos humanos, el esfuerzo por mantener vivo al movimiento obrero y estudiantil, la propia batalla por mantener viva a La Fede en medio del horror son algunos de los méritos de esta fuerza juvenil en los momentos más duros para la lucha revolucionaria. Los años ´80, con la vuelta de la democracia son los primeros años de reconstrucción del movimiento juvenil: de la fuerza estudiantil, obrera y popular. Se recomponen las Juventudes Políticas y se fortalece la solidaridad con Nicaragua, con El Salvador y con Chile que enfrenta a Pinochet en las calles. Nuevamente La Fede se destaca por su internacionalismo revolucionario, abrazando ya en esas épocas las mejores tradiciones del comandante Ernesto Che Guevara.

Junto con ello comienzan en el Partido los esfuerzos por comprender los errores frente a la dictadura y por modificar de raíz la cultura política de "Frente Democrático Nacional". Así, La Fede se incorpora apasionadamente al proceso de viraje revolucionario que desata la preparación del XVI Congreso del Partido Comunista en 1985. Tanto es su compromiso, que La Fede tiene el primer mártir del viraje: Marcelo Feito, quien cae combatiendo en El Salvador junto al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, el 16 de septiembre de 1987.

Apenas puesta a andar la nueva línea definida en el XVI Congreso, que rompe con la idea de la vanguardia autoproclamada, que diseña la estrategia de poder popular y unidad de las izquierdas, cuando formamos el Frente del Pueblo, el Frente Amplio de Liberación y la primera Izquierda Unida, constituimos, en la universidad, el Frente Amplio Estudiantil Santiago Pampillón, avanzamos en la lucha contra el gatillo fácil, etcétera. La historia parece estallar en un giro de locura: el campo socialista encabezado por la Unión soviética colapsa y comienza un penoso proceso de regresión al capitalismo. "Todo lo sólido se desvanece en el aire" había escrito Marx y la propia izquierda parecía darle razón. El movimiento revolucionario se estremece y son miles los que no soportan la presión triunfalista de un capitalismo que parecía haber alcanzado el fin de la historia.

Muchos eligen inclinarse hacia la maniobra de subordinar a la izquierda a un proyecto de integración por la vía de "una nueva forma de hacer política" que empieza en el vuelco a la derecha del Frente Grande de Chacho Alvarez, luego Frepaso con Meijide y termina en la candidatura conservadora de De La Rúa y su patético desenlace. Desde la soberbia de los conversos se exigía la disolución de las fuerzas revolucionarias y se descalificaban los esfuerzos por organizar colectivamente la lucha y los sueños revolucionarios.

Contra esa dictadura del pensamiento único nos rebelamos en esos años salvando al Partido Comunista y a La Fede de los promotores de la claudicación y manteniendo el rumbo revolucionario trazado en el XVI Congreso y ratificado en los sucesivos. Esta firmeza en las convicciones revolucionarias que nos fundaron, esa coherencia con el esfuerzo heroico de los miles y miles de jóvenes que pasaron por las filas de La Fede, y esa firme creencia en la nueva etapa que abrió el viraje, fue lo que nos permitió llegar al año de la Rebelión Popular del 19 y 20 de diciembre de 2001 parados como una fuerza que supo estar a la altura de las circunstancias y que aportó muchísimo a gestar un Movimiento Popular como el que se gestó en la Argentina, casi secretamente, en la década del aplastante triunfalismo menemista y del engaño gatopardista de la Alianza. La Rebelión Popular de diciembre, otro hito histórico de nuestro país, también tuvo como protagonistas en todo el territorio nacional a La Fede y al Partido, gritando el "que se vayan todos" en las calles junto a nuestro pueblo, resistiendo la represión asesina que incluso arrancó la vida de nuestra camarada Graciela Acosta, y festejando la caída de De la Rúa y Cavallo.

Fue a partir de este hecho, que empezó una carrera descomunal entre el bloque dominante por recomponer su gobernabilidad y su consenso y entre las fuerzas populares por gestar una alternativa política, que pudiera condensar toda la lucha de la resistencia al neoliberalismo, toda la rebeldía que se había expresado en la lucha popular, para disputar de una buena vez el poder real. El hecho de que los sectores del poder se hayan recompuesto más rápidamente no implica necesariamente que se hayan cancelado las posibilidades para la construcción de una alternativa popular. Pero también debe dejarnos en claro que la tarea principal de La Fede en esta etapa es ser capaz de aportar decididamente a la construcción de esta alternativa, siendo capaz de incorporar a los jóvenes a la lucha por la revolución desde una cultura superadora de las taras históricas que arrastra el campo popular argentino. La etapa de recomposición y de ofensiva que está teniendo el movimiento revolucionario, sobre todo en nuestro continente, nos plantea un escenario mas que alentador, lleno de posibilidades tanto para nuestra generación, como para nuestra cultura y tradición política.

Así, La Fede se fue convirtiendo en la fuerza política juvenil con más tradición de lucha en la Argentina. Esta es la Federación Juvenil Comunista, con su historia llena de heroísmo, valentía y nobleza, con sus aciertos y también con errores, pero sobre todo con una firme convicción de que cualquier situación es susceptible de modificar y que como generación estamos llamados a jugar un papel. Nuestro continente vive horas decisivas y no queremos ser simples espectadores.

Acá estamos, nunca nos fuimos pero estamos de nuevo, con el corazón caliente y orgullosos de sentirnos parte de este destacamento que sueña lucha y pelea por otro mundo mejor posible.

Un mundo socialista